lunes, 14 de enero de 2013

DISCIPLINA: Tan Fácil de decir, pero tan difícil de cumplir






Alguna vez, estando en una reunión con mi gran maestro empresarial, viví una situación muy particular, con la cual inicio este artículo. Él estaba reunido con su Gerente General y le preguntaba: “¿Usted quién cree de los dos, sabe más del negocio de restaurantes?” El señor lo pensó un momento en el cual yo creo que se le pasaron por su cabeza para responder, todos sus estudios gastronómicos, administrativos y financieros; sus múltiples años de experiencia como Gerente de alimentos y bebidas de cadenas de hoteles 5 estrellas y me imagino, muchas cosas más. Al responder con duda dijo: “Creo que yo”, él lo miró y le respondió: “OBVIO MAESTRO QUE USTED, PERO YO ESTOY MÁS ARRIBA PORQUE TENGO MÁS DISCIPLINA”. Fuerte, directo y lo más importante, real.


Muchas personas usan la palabra disciplina como un precepto de vida aparente y se juran consagrados a algo cuando no es tan así. Les gana la pereza o la desmotivación temprana frente a los primeros malos, o al menos regulares resultados y cambian de actividad, o inician un proyecto nuevo cada mes, tratando de encontrar el negocio que los haga millonarios y famosos.


Las cosas no se construyen de la noche a la mañana, se hacen paso a paso y con esfuerzo, sabiendo que debemos empezar a tener el equilibrio y la sabiduría para poder asimilar los tres momentos: los buenos, los regulares y los malos, para que estos no logren desenfocar el rumbo con depresiones o falsos exitismos y arrogancias que al final pueden ser más perjudiciales que las experiencias negativas del mismo negocio.


Ser disciplinado es más que cumplir un horario laboral, el trabajo que se nos asigna, el estudio encargado de la universidad, o las obligaciones de la empresa y la familia; desafortunadamente nos basta con hacer lo básico, cuando hay que ir más allá, hay que poner más. Como decimos los argentinos: “hay que colocar toda la carnita en el asador”. 


Ser disciplinado también es ser apasionado, amar lo que se hace, sentir orgullo y satisfacción. Ser apasionado es dar la vida por los sueños, ilusiones y fantasías de la vida personal y empresarial. Ser apasionado es adelantar a los que van lento pero nunca pasar por encima del bien de los demás. Pasión es más que una palabra o una pauta comercial, ser apasionado es todo un estilo de vida.


Ser disciplinado es ser agradecido y leal con los que nos rodean, con los que nos ayudan y con quienes nos enseñan. Este factor es tan importante como los que mencioné anteriormente, porque cuando perdemos el recuerdo de dónde vinimos y de quiénes día a día nos ayudan, estamos destinados a volver a un lugar mucho más atrás de donde partimos. Por eso, no deje de ser agradecido con esas personas, organizaciones y lo más importante, con Dios. Por eso, ¡Grande Eduardo  Cabrera y gracias por todo lo que me has enseñado!
La palabra es otro factor que tristemente cada vez vale menos, pero que para cada persona que hace de la disciplina una forma de vida, es imprescindible tener en cuenta y es un cheque al portador en la consecución de las metas trazadas.


Por lo mencionado y por muchas cosas más, dese cuenta que no es tan fácil asumir (menos en estos tiempos difíciles), este estilo de vida que hace que el título de este artículo tome más fuerza: DISCIPLINA: ALGO FÁCIL DE DECIR, PERO DIFÍCIL DE CUMPLIR.


Como nos interesa bastante su opinión y brindar temas de interés, le invitamos a escribirnos, a seguir dándonos sus opiniones y a proponer temas para que sean desarrollados por nuestro equipo creativo y de investigación, al correo mercadeo@sowhat.com.ar.


De esta manera concluye nuestra editorial, la cual no podría cerrarse sin reiterar mi agradecimiento por leernos y darnos sus opiniones. Se despide su amigo,


Héctor Jiménez Rodríguez.
@chesitoJR
@sowhatcolombia


No hay comentarios:

Publicar un comentario