viernes, 4 de enero de 2013

TRANSMILENIO el enemigo que nos cambió la vida






Hoy hablaremos de TRANSMILENIO, supuestamente “el amigo que nos cambió la vida”. Una vez más otra campaña mediocre creada con base en la palabrita “amistad”.


Vamos por partes, y quiero empezar por las famosas losas: En el primer pase del invento del 3000 como lo llamo yo, se calcula que más del 90% de las losas se quebraron y le costó un montón de dinero a la ciudad. Por esto mismo, hace más de 11 años se inició una investigación a esa maravilla de Alcalde de aquel entonces pero la demanda no prosperó, nadie respondió y la demanda va a prescribir. Curioso que en las últimas elecciones no recordara eso, ni sus moños navideños, ni bolardos y hablara de una hoja de vida intachable. Esta amnesia parcial que afecta a los políticos es tan dura, ¡pobrecitos de verdad!


Después de un manipulado mandato de Antanas Mockus a quien se le siguieron  rompiendo las famosas losas, llegó un muy envalentonado Lucho Garzón, que juró en campaña recuperar con demandas todo ese dinero, amenazó a ICA México (Ingenieros Civiles Asociados) y muchas cosas más, pero tristemente para el bien de la ciudad, nunca paso nada, al menos para su bien, pero si para su mal por las multas que tuvo que pagar.


Ni hablar de Samuel Moreno Rojas que está de sobra la genial gestión que hizo y principalmente con Transmilenio. ¿Para qué sentir más dolor por nuestros impuestos tristemente invertidos en bienes privados? Ahora se calcula que la reparación de las losas cuesta alrededor de 70.000 millones de pesos. Más y más dinero, más y más impuestos el cual contrasta con la peor calidad de las losas. No hace mucho, llegó a Colombia un producto llamado Asphaltable, un pavimento elástico con el que hacen la mayoría de las autopistas en el sur del continente y con el cual el gobierno argentino hizo una pista para aviones de carga y guerra en la Antártida. Nunca se aprobó su ingreso a la Nación curiosamente y por algún comentario que nos llegó de un empresario, alguien le dijo: “EL NEGOCIO NO ES HACER LAS VÍAS, EL NEGOCIO ES EL MANTENIMIENTO”, con Transmilenio lo comprobamos.


Ahora veamos el tema de los costos del pasaje: en Colombia el ticket de transporte está en $1.400 en hora valle y $1.700 en hora pico, una barbaridad si compara con otros países que tienen sistemas de transporte masivo de verdad como lo es el Metro de Santiago, San Pablo y la misma Buenos Aires, que aunque el Gobierno desmontó el subsidio que lo mantenía en $1,25 y pasó a $2,50, lo que en pesos colombianos representa más o menos $1.200, sigue siendo todavía mucho más económico y transporte de verdad. Ni para qué compararlo con el metro de la bellísima ciudad de Medellín, que está entre los $800 y $1800 dependiendo el usuario, su frecuencia de uso, si es estudiante, adulto mayor entre otros, además es hermoso, aseado, obviamente muy concurrido en horas pico pero nada que ver con este monumento a la corrupción.


Accidentalidad: Nunca podré olvidar el atroz accidente de los niños en Suba del colegio Agustiniano. 21 niños y 2 adultos muertos y 24 más heridos. A esas familias sí que les cambió la vida. El año pasado hubo más de 220 accidentes de estos buses y no siempre fueron causados por terceros, hay bastantes que se dieron entre los mismos  buses del  sistema. En estos casos ¿A quién culpan o cómo lo maquillan? Ellos se pasan semáforos en rojo, frenan como si llevaran animales, llenan los buses como si fuéramos paquetes, sus buses contaminan, etc., ¿Y quién los regula? Buenas preguntas, ¿No?


Tiempos: Cada vez es más difícil tomar un bus de estos y ni que hablar de los famosos alimentadores. Pueden pasar 20, 30 y hasta 40 minutos para que pase uno de estos totalmente abarrotado de gente.


Corrupción: no es un secreto lo último que se sabe con el famoso carrusel de la contratación y que algunos estiman va llegando a los 2 billones de pesos. Que lástima que con tanta hambre y gente en la miseria absoluta, éste sea el canal para desangrar a una bombardeada ciudad.


Ingresos a la Ciudad: este sistema le causa sólo pérdidas a la ciudad, es bueno saber que la ciudad les paga todo y la empresa privada se lleva las ganancias. De igual forma, no dejemos de lado lo que cuesta colocar una campaña publicitaria en cualquier bus, estación o portal de Transmilenio porque sale por un ojo de la cara. Le cuento, tener presencia en estaciones de Transmilenio durante un mes, por cada valla le puede salir por encima de los  200 millones de pesos. Si no me cree, pregunte en Publimilenio, empresa comercializadora de la pauta de dicho sistema de transporte y me dará la razón.


Seguridad: Este tema yo lo definiría con una frase popular que recita que “Transmilenio es más peligroso que un tiroteo en un elevador”. ¿Quién no ha sido víctima de un robo en un bus o una estación? ¿Quién no ha vivido una mala experiencia de acoso sexual en estos sitios? Es deprimente y todo se queda en promesas de mejorar, de cámaras y de más seguridad, pero nada de nada. Es curioso ver que cuando algo pasa con los buses, inmediatamente llegan cientos de policías a cuidar los buses y las estaciones. ¿Por qué no hacen lo mismo cuando queman los buses de transporte urbano, cuando asesinan un taxista o extorsionan a los conductores?


Para evitar que se nos vayan a poner muy sensibles los amigos del “Transmilleno”, les dejo una foto propia de un bus que estaba por fuera de ruta y que no tuvo ningún reparo en pasarse en doble parada y obstaculizar el tráfico. Qué maravilla de transporte, qué maravilla de respeto y que maravilla de cultura ciudadana la que nos enseñan.


Por lo anterior, por las diversas manifestaciones producto de su mal servicio e irrespeto a los usuarios y por 70.000 millones de razones más, por esta maravilla de invento que quieren hacer ver como el orgullo de la ciudad, cuando en realidad no es más que un sistema anticuado, costoso, deshonesto, poco cómodo, monopolista, sólo podemos decir: ¡TRANSMILENIO: EL ENEMIGO QUE NOS CAMBIÓ LA VIDA!


Como nos interesa bastante su opinión y brindar temas de interés, le invitamos a escribirnos, a seguir dándonos sus opiniones y a proponer temas para que sean desarrollados por nuestro equipo creativo y de investigación, al correo mercadeo@sowhat.com.ar.


De esta manera concluye nuestra editorial, la cual no podría cerrarse sin reiterar mi agradecimiento por leernos y darnos sus opiniones. Se despide su amigo,


Héctor Jiménez Rodríguez.
@chesitoJR
@sowhatcolombia


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