lunes, 11 de febrero de 2013

Karl Heinz Rummenigge vs. Johnny Ramirez y las prostitutas






Casi al mismo tiempo que Karl Heinz Rummenigge, en calidad de presidente del club de fútbol más importante de Alemania,  El Bayern Múnich,  adelantaba las gestiones para contratar al director técnico más importante y ganador en el mundo, Josep Guardiola,  en Colombia, el presidente del Itagüí, el señor Fernando Salazar, declaraba que “los jugadores de hoy son prostitutas vestidas de uniforme de futbol”.


Esto último a raíz de un inconveniente presentado durante la venta o transferencia de los derechos deportivos  de Johnny Ramírez,  un jugador de uno del Boyacá Chico, que no quiso volver a dicho club y prefirió quedarse jugando para el campeón de Colombia, el club deportivos de los Millonarios.


Es decir, mientras en Alemania, los jugadores tienen la posibilidad de llegar a la posición más importante del club en el que militaron, aquí los presidentes son oscuros directivos, que con algunas excepciones, generalmente están relacionados o tienen vinculaciones de dudosa procedencia.


Con esa declaración, el mencionado directivo colombiano pone de presente algunas consideraciones:


1.   Los directivos de los clubes de fútbol  en Colombia son todos unos “proxenetas”, que administran un conglomerado de “prostitutas” que al menos 2 veces por semana, en público, ejercen el oficio frente a miles de clientes, cómplices y alcahuetas que acuden a los estadios a contemplar el espectáculo, patrocinado por las empresas más poderosas del país, transmitido por las principales cadenas de tv y radio, en voz de los periodistas más conocedores y acuciosos de la patria.


2.   La   asociación de clubes profesionales se comporta a manera  de familia mafiosa, yakuza, etc., porque su labor consiste en establecer las reglas y condiciones para que esos conjuntos de “trabajadoras sexuales” trabajen a su servicio semanalmente,  recaudando jugosas utilidades.


3.   Por extensión,  el  estado colombiano, actúa como un simple pelele, que contempla cómo esa multinacional del crimen llamada FIFA, legisla e impone normas y condiciones, por encima de la ley laboral vigente en cada país,  para que el negocio funcione globalmente.


La diferencia entre culturas es monumental, evidente y en algo, chocante.


La “prostitutas”, jugadores en Alemania, ascienden y “coronan” posiciones que van dejando los “chulos” que los anteceden.


Sus equipos nacionales compiten en el magno  evento global que se celebra cada cuatro años, en el cual se reúne “lo mejor de la cosecha” de la “prostitución” a  nivel mundial.


En Colombia, salvo un mediocre y  pintoresco partido de despedida, los jugadores  “meretrices” se tienen que retirar,  a disfrutar de sus ahorros, si acaso fueron en algo disciplinados y juiciosos, o en el peor de los casos para servir de tema en un artículo de algún periódico o emisora local, relatando sus desventuras y pobrezas, después de ejercer “el oficio” durante muchos años y para diferentes patrones.


Nuestros equipos de “prostitutas” nacionales hacen unos papelones del “putas” y nunca avanzan  más allá de una segunda ronda en un mundial y generalmente terminamos contando, como en este caso, historias de “putas” tristes como lo llamaría nuestro nobel de literatura.


Pdta: Con el perdón de las trabajadoras sexuales de verdad.


Como nos interesa bastante su opinión y brindar temas de interés, le invitamos a escribirnos, a seguir dándonos sus opiniones y a proponer temas para que sean desarrollados por nuestro equipo creativo y de investigación, al correo mercadeo@sowhat.com.ar.


De esta manera concluye nuestra editorial, la cual no podría cerrarse sin reiterar mi agradecimiento por leernos y darnos sus opiniones. Se despide su amigo,


William Lagos
Ejecutivo en entrenamiento gerencial y de Marketing Personal
Gerente Minimal Logistics

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