martes, 5 de marzo de 2013

Papito, ¡Yo quiero ser Pablo Escobar!










Estando este fin de semana en una reunión con amigos de nuestra empresa, alguno de ellos me comentó que su hijo le había dicho una frase que le había causado un gran impacto, le dijo: “Papito, cuando crezca, ¡yo quiero ser Pablo Escobar!”, él medio aturdido por la situación, le preguntó el porqué de esa intención, a lo cual el chiquitín le responde, franca y directamente: “Papito pues fácil, para que la gente me de reconocimiento, ser muy famoso y que en televisión hagan muchos programas sobre mí”.


Qué triste y real es esta situación. Muchas veces la gente se queja de la imagen que tiene el país en el extranjero pero no se dispone a sentarse a revisar al menos por un corto tiempo, lo que en la televisión de Colombia se   muestra al mundo.


Entramos en la era de los seriados de los personajes que marcaron la historia sangrienta del país y aunque debo reconocer que como lo realizó Caracol con “Escobar – El patrón del mal”, fue simplemente espectacular y muy bien manejado, pero ahora se viene una catarata de producciones como la de los hermanos Castaño, viene después la de Gonzalo Rodríguez Gacha, se especula algo con el tema de Garavito, el monstruo violador y asesino de niños.


Claro que no se puede tapar el sol con un dedo, pero tampoco se puede hacer una apología al delito o ser una rampa de lanzamiento a futuros delincuentes. Aparte de estas series también se les suma toda la cantidad de novelas, estupidez que si uno no tiene el gusto de vivir en Colombia o al menos pasar por acá en algún momento y disfrutar de sus bellos paisajes y su maravillosa población, podría pensar que esta nación simplemente es una manufactura de prostitutas, narcotraficantes, asesinos y gente desquiciada.


¿Porqué no hacen una serie sobre alguien como Andrés Escobar (Q.E.P.D.), ese excelente jugador de fútbol?, un profesional íntegro y un caballero en la cancha; el mismo René Higuita, o mejor aún, Carlos Valderrama, Willington Ortiz, el Caimán Sánchez y muchos otros.


Si lo quieren cultural, quién mejor que el premio nobel de literatura Gabriel García Márquez; si su deseo es científico, tienen a Manuel Élkin Patarroyo o a Emilio Yunis el genetista reconocido a nivel mundial, o del medio del espectáculo a la queridísima colombo-argentina Fanny Mikey (Q.E.P.D.).


En fin, serían tantos los colombianos y colombianas que podríamos nombrar en este escrito de hoy, que parecería más una enciclopedia que un blog.


De todos modos, mi amigo cerró el diálogo diciéndome que en realidad no le preocupaba tanto lo que decía su hijo y que no le causaba al final tanto rechazo; que si la frase de su hijo hubiera sido…. que su hijo quisiera ser Juan Manuel Santos o Gustavo Petro, ahí si hubiera pensado en el suicidio.


Como nos interesa bastante su opinión y brindar temas de interés, le invitamos a escribirnos, a seguir dándonos sus opiniones y a proponer temas para que sean desarrollados por nuestro equipo creativo y de investigación, al correo mercadeo@sowhat.com.ar.


De esta manera concluye nuestra editorial, la cual no podría cerrarse sin reiterar mi agradecimiento por leernos y darnos sus opiniones. Se despide su amigo,

Héctor Jiménez Rodríguez.

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