jueves, 29 de mayo de 2014

La paz es más que la firma de un papel







Con base en la propuesta política de Juan Manuel Santos, que liga toda su plataforma a la firma de un acuerdo de paz con las FARC, y que el día de hoy le invito que analicemos para entender que la paz es mucho más que la firma protocolaria de un papel.


Inicio por decir que soy anti Zuluaga, bueno en realidad soy anti político en general; porque después de tantos años de mentiras, manipulaciones, corrupción, le perdí completamente la fe y el respeto. Entonces por favor no confundirse y tomar este blog como un apoyo proselitista a dicho manipulable personaje. Dejando en claro ese detalle, de manera respetuosa me atrevo a proponer algunas ideas para que la paz sea real, estructurada, duradera y más que la firma de un papel.



-   Para tener paz hay que tener un sistema de salud diseñado para seres humanos de verdad y para no material descartable; donde se hagan los tratamientos necesarios, no todo se “cure” con un Ibuprofeno, se acaben los paseos de la muerte, los carruseles de la salud, las filas interminables, los sistemas de urgencias que llegan a los 60 minutos, cuando el paciente ya murió; no por culpa de ellos, sino por la mala planificación de los entes gubernamentales, adicionalmente donde se les exija mucho más a los profesionales de la salud, pero también se les pague mucho más, porque es muy triste saber que después de tantos esfuerzos, estudios, inversión de tiempo y dinero, su trabajo sea pago de una manera tan paupérrima.


-    En temas de educación debe ser de primer nivel, GRATUITA, que no es una utopía cuando se tiene un país tan rico como lo es Colombia y en contante evolución. La educación es un derecho, no un privilegio de pocos; obviamente se sabe que entre menos educado sea el pueblo más podrán abusar sus mandatarios y por eso creo que es un punto de no acabar en esta hermosa nación. De igual a los profesionales que imparten esta educación, es decir a los profesores, se le deben dar las garantías, pagos y herramientas para hacer una función adecuada.


-      En temas de recursos hay que manejarlos, cuidarlos y administrarlos, que no pase lo de Yopal, que lleva tres años sin el servicio de agua y en un país con una riqueza hídrica fenomenal como Colombia es imperdonable. Que las grandes multinacionales no se sigan llevando la riqueza minera, dejando solo a las regiones los desastres naturales como el de los llanos orientales de hace poco, la hiperinflación, prostitución, inseguridad y erosión.


-      Desde el punto de vista de seguridad social, hay que tener una policía mejor capacitada, humana, respetuosa de los derechos de los ciudadanos, protectora y no opresiva. Se tiene que volver a lo que pasaba hace más de cincuenta años donde ser policía era un orgullo, un sueño de los niños y no como hoy en día que es una profesión sin valoración o respeto.


-        De igual forma, para tener una paz verdadera, hay que tener un mejor sistema de pensiones, porque es absolutamente deprimente ver como políticos corruptos que pasan por cargos del estado por pocos meses, son acreedores a millonarias pensiones; por el contario otras personas que en verdad construyeron este país por muchos años, tienen que vivir de la limosna mensual, que de mala manera y con filas interminables en condiciones climáticas adversas se les entrega. Al paso que vamos con tantas reformas, la pensión la vamos a recibir a los trecientos años.


-     Por otro lado, nunca habrá paz cuando el pueblo se da cuenta que tiene una clase política tan corrupta y pestilente. ¿Si lo padres de la patria no dan ejemplo, como porque el pueblo del común lo tienen que hacer? Esto aplica también para los que imparten justicia y que trabajan de la mano de los primeros y que muchas veces aplican el adagio popular: - Entre bomberos, no nos pisamos la manguera –. También aplicaría para ellos el tema de unos salarios más bajos y con menos prebendas; porque si nos remitimos a las cifras del DANE, con lo barato que esta el país, ni compensación necesitarían.


-      Deben darse oportunidades en crecimiento empresarial reales, no como ahora que entidades como Bancoldex dejan mucho que desear y le cuestan mucho a la nación, pero no le sirven para nada a los emprendedores. Que las reformas tributarias no sean de cada seis meses y donde por casualidad siempre el afectado es el pequeño o mediano empresario y el beneficiado es el de la gran empresa, muchas de ellas extranjeras. De igual forma analizar que para un país en paz y equidad nunca podrían existir ministros de hacienda tan muertos de hambre y chupa sangre como lo fueron en su momento Santos y Zuluaga, que asesinaron las PYMES de Colombia.


-      Es vital tener unos salarios justos para el pueblo, porque el salario mínimo de Colombia es una vergüenza, no se mantiene nadie y menos se puede hacer un plan de vida pensando en un mejor futuro. Es bueno que el gobierno nacional reflexione y sí es verdad que las cifras del crecimiento industrial y empresarial son tan buenas como nos quieren hacer ver, pues porque no pagar dichos salarios. ¿O es un gobierno inequitativo o esta maquillando las cifras? De ninguna de las dos sale bien librado, si lo pensamos bien.

-   Para cerrar algunos de los muchos temas que hay que tener para una paz verdadera, no quiero dejar por fuera un tema como lo es el deporte. El cual  se le debe apoyar desde el inicio del deportista y no como se hace ahora, donde se les usa como comodines en época de crisis y de caídas en popularidad, como ha sucedido con la selección de futbol, Nairo Quintana, Mariana Pajón, deportistas olímpicos, Rigoberto Urán, por solo citar unos pocos. 


Podría hacer todo un compendio de cosas que se requieren para una paz verdadera, pero por el día de hoy quiero dejarlo hasta acá; no sin antes decirles que la paz real empieza en nosotros, en el respeto por nuestras familias, vecinos, compañeros de trabajo, parejas, mascotas, naturaleza, planeta, en fin, a todo lo que nos rodea, no esperemos que la gente cambie, empecemos por nosotros mismos y las demás personas también lo harán.


De esta manera concluye nuestra editorial, la cual no podría cerrarse sin reiterar mi agradecimiento por leernos y darnos sus opiniones. Se despide su amigo,


Héctor Jiménez Rodríguez.

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1 comentario:

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